VIH/SIDA

La epidemia de VIH/SIDA en América Latina y el Caribe representa un serio problema de desarrollo para la región, donde más de un millón de personas son afectadas por la enfermedad. Se estima que el número de individuos que se infecta cada año oscila entre los 100.000 y los 420.000, y cerca de 80.000 personas mueren cada año de enfermedades relacionadas al SIDA.

El Caribe es la región del mundo con la segunda tasa más alta de infección, superada únicamente por África Subsahariana. Haití, el país más pobre en el hemisferio, cuenta también con la más alta prevalencia, con más del 3,5 por ciento. Los países más afectados por la epidemia incluyen Belice, Guyana, República Dominicana y Surinam.

En el Caribe, la epidemia se encuentra concentrada principalmente en poblaciones socialmente marginadas y la principal vía de transmisión es la sexual. La excepción es Bermuda, donde un número significativo de casos es atribuible al uso de drogas intravenosas (UDI) con un índice de infección del 3,3 por ciento. La fase de la epidemia varía de nación en nación. Entre los factores que propagan la epidemia del VIH en el Caribe se encuentran el desarrollo socioeconómico desigual, una pobre asistencia sanitaria y poblaciones altamente móviles. Existen además tendencias culturales que contribuyen al incremento de la epidemia tales como las relaciones sexuales entre mujeres adolescentes y hombres infectados con el VIH. En algunas islas, la tasa de VIH en chicas de 15 a 16 años de edad es hasta cinco veces mayor que la de los chicos de la misma edad.

En América Central, Honduras es el país más golpeado por la epidemia con el 60 por ciento de los casos de la región, aún cuando sólo representa el 17 por ciento de la población (Belice, con tasas de incidencia similares o mayores se encuentra agrupado entre los países del Caribe y no entre los países centroamericanos). Al igual que en varias islas caribeñas existe una tendencia al crecimiento del turismo sexual, lo que contribuye al desarrollo de la epidemia en países como Costa Rica.

La epidemia del VIH/SIDA en América del Sur tiende a estar caracterizada por una prevalencia nacional baja y tasas de incidencia particularmente altas entre poblaciones vulnerables. En algunas ciudades del Brasil por ejemplo, un 60 por ciento de usuarios de drogas intravenosas ha sido diagnosticado con el VIH mientras que en la Argentina la cifra alcanza el 50 por ciento. A través de la región existe una alta tasa de prevalencia entre los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (HSH). Esfuerzos focalizados financiados a través de subvenciones del Fondo Mundial implementan campañas de prevención y de cambio de comportamiento para educar a las poblaciones vulnerables, reducir el estigma y fomentar el respeto de los derechos humanos de las personas que viven con el VIH y el SIDA (PVVS) con iniciativas tales como las campañas para desmitificar el uso del condón.

En toda la región, aproximadamente 294.000 personas reciben terapia antirretroviral, lo que representa el 73 por ciento del número total de personas que necesita el tratamiento. Subvenciones del Fondo Mundial financian la TAR en lugares donde no existen otras fuentes asequibles, o no son suficientes. Además complementan provisiones gubernamentales de fármacos antirretrovirales en Bolivia, Colombia y Nicaragua, entre otros países.

Fuentes:

  • ONUSIDA, Informe sobre la epidemia mundial de ONUSIDA, 2008
  • El Fondo Mundial, Panorama Regional de América Latina y el Caribe, 2009
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